1. ¿Te insultan? Sonríe y di «interesante… continúa». Ahora el incómodo es el otro.
2. ¿Crees que mienten? No digas nada. Mira en silencio. El silencio presiona y acabarán cediendo.
3. ¿Discusión? Baja la voz y mantén la calma. Su rabia te hace parecer más fuerte.
4. ¿Te interrumpen? Quédate quieto. Mantén la mirada. Sigue hablando como si no existieran. Eso es control.
5. Tu disciplina proyecta más que tus palabras. La congruencia es tu mejor carta de presentación.